HWA Aimara Arocha Abradelo
El equilibrio entre lo sabroso y lo saludable
Alimentos que no debe comer por la noche
No hay necesidad de negarse un bocado nocturno si se siente hambre, pero hay que pensar de manera inteligente a la hora de comer por la noche. Comer alimentos inadecuados puede interrumpir su sueño, además de darle un montón de calorías innecesarias. Hay cinco tipos de alimentos que debe evitar por la noche.
Los alimentos grasos: Manténgase alejado de la comida rápida, los frutos secos, helados y súper alimentos con queso justo antes de acostarse.
Alimentos con alto contenido en hidratos de carbono o azúcares: Evite los pasteles, galletas u otros postres, así como aperitivos ricos en carbohidratos como galletas saladas o pan blanco y cómase una manzana en su lugar.
La carne roja y otras proteínas: No tiene que evitar las proteínas por completo, sólo asegúrese de tomar porciones magras y pequeñas, como una loncha de pechuga de pavo o un yogur.
Los alimentos picantes: Los alimentos picantes pueden causar malestar estomacal, y no sólo eso, los productos químicos de los alimentos picantes pueden estimular sus sentidos, por lo que es difícil conciliar el sueño.
Porciones grandes: Mantenga la cantidad total de calorías por debajo de 200 y no tendrá ningún problema para irse a la cama y quedarse dormido. Usted también se sentirá bien al saber que no deshizo todos sus hábitos alimenticios saludables del día justo antes de acostarse.
Tome porciones pequeñas y ligeras que calman la ansiedad y pueden ayudarle a dormir. Y recuerde limitar la cantidad de alcohol, ya que demasiado alcohol producirá un mal descanso por la noche.
Espero que os sirva como guía para saber qué alimentos son menos recomendados para ingerir durante la noche o antes de irse a la cama. Un saludo y hasta la próxima!
15 alimentos más que saludables
En tiempos de estrés y comida rápida, y ahora que el verano
ha llegado, toca cuidarse con una dieta equilibrada. Comer bien no es
sacrificado. Desde frutas como las naranjas y pescados como el atún hasta el
chocolate y las gambas. Ésta es una guía de lo que a nadie le debería faltar ni
en su mesa ni en su estómago para vivir más años.
1.
Kiwi
Explosión de color, sabor y vida. Ellos, los kiwis, son así. Es un
chute de vitamina C (casi el doble que la naranja) y antioxidantes. La fruta
peluda ayuda al organismo a defenderse de las agresiones externas. Es un
guardián. Resulta útil para las dietas de adelgazamiento. A esto se une la
fibra que esconde y el ácido fólico, especialmente bueno para las mujeres
durante el embarazo, los niños en edad de crecimiento y las personas mayores. Y
la gran cantidad de agua la convierte en la fruta del verano.
2.
Nuez
Parece tímida al encerrarse en una cáscara, pero todo es fachada:
revoluciona el corazón. Una porción diaria ayuda a mejorar el síndrome
metabólico, es decir, reduce la grasa del vientre, equilibra el colesterol y la
presión arterial, además de los niveles de glucosa. Ojo: no hay que pasarse
porque tiene muchas calorías.
3.
Canela
De China al universo. De ese país procede esta especia, que el
resto del mundo hace tiempo que descubrió tanto en postres como en platos
salados. Ayuda a metabolizar la glucosa, algo importante para la diabetes.
4.
Agua
"Es imprescindible para la vida. Mantiene la tensión
arterial, nutre las células, hace funcionar el riñón y elimina sustancias de
desecho. Es la base de los fluidos corporales como la orina o la sangre. En
contra de lo que suele recomendarse siempre, la cantidad exacta para cada
persona depende de circunstancias como su metabolismo o si vive en un sitio
caluroso o no. De todas formas, entre uno y dos litros y medio de agua es algo
razonable. Si no bebemos lo que nuestro cuerpo necesita, tendremos la piel seca
y podremos desarrollar piedras en el riñón. Beber mucha agua tampoco es bueno:
puede causar sobrecarga en el riñón y que se retengan líquidos. También es
imprescindible ingerir el agua a través de alimentos como frutas, verduras,
legumbres y cereales. De esta manera podremos mantener nuestro peso".
Consejo de Yolanda Sanz,
nutricionista.
5.
Pasta
"Entreno a luchadores de esgrima y tienes que garantizar
energía durante muchas horas de entrenamiento y competición. Por eso es tan
relevante la pasta, que se libera de forma lenta a lo largo del día. También es
recomendable para personas que lleven a cabo un esfuerzo mental diario en esta
lógica de trabajo en la que estamos instalados. Los hidratos de carbono deben
componer el 50% de la dieta en una persona normal. Te pueden decir que favorece
la obesidad, pero lo cierto es que se digiere con mucha facilidad. Una
sugerencia, elaborarla con tomate y no con beicon y nata, que es demasiado
calórica".
Consejo de José Antonio Quevedo,
médico deportivo
6.
Manzana
¿La fruta del pecado? Ni caso a Adán y Eva. Un gran error sería no
tomarla. Sus flavonoides y su quercitina tienen excelentes propiedades
antioxidantes, así que previenen enfermedades, entre ellas, algunos tipos de
cáncer. Gran parte de la manzana es agua, pero ella no se contenta con eso:
dulce y saludable, aporta azúcares y fibra. Y nada de pelarlas. Para que sus
beneficios lleguen al organismo hay que comerlas con piel, después de lavarlas,
eso sí, porque pueden contener residuos de pesticidas.
7.
Patata
¿Qué sería el mundo sin ella? Cristóbal Colón hizo bien en traerla
a Europa desde América. Aporta mucha energía debido a los carbohidratos,
especialmente almidones, y juega un papel importante en situaciones de
malnutrición y pobreza.
8.
Naranja y mandarina
Son un tentempié y no engordan. El nutriente estrella es la
vitamina C. Una naranja mediana o un vaso de zumo cubren prácticamente los 60
miligramos de vitamina diaria en una persona adulta. Y su poder antioxidante
repele las células cancerosas.
9.
Espárrago verde
Esos brotes verdes casi practican la magia: aportan pocas calorías
y mucha fibra, minerales (potasio, calcio, magnesio
) y vitamina E. Encima, están
ricos. Porque, ¿quién se resiste a un buen revuelto?
10.
Leche
Es el barniz de los huesos, a los que protege con el calcio. La
enfermedad ósea más frecuente es la osteoporosis, que hay que prevenir desde la
infancia, un momento crucial de la vida. De ahí que los niños tengan que tomar
entre tres y cuatro unidades lácteas cada día. Y luego, en las mujeres, durante
la menopausia es fundamental.
11.
Yogur
Ay, la lactosa, ese dolor de cabeza para casi el 30% de la
población. Si se tiene intolerancia a la leche hay que recurrir a los productos
lácteos. Su valor nutritivo es muy similar al de la leche, pero su sabor y
consistencia le dan personalidad propia. Tanto, que protege la flora
intestinal, previene diarreas e infecciones. No vale decir que no gusta: hay
sabores para dar y tomar.
12.
Especias
Asia las cultivó y ahora no existe rincón del mundo que no las
utilice en su cocina. En la antigüedad su importancia era tal, que se les
atribuían propiedades mágicas, afrodisiacas y curativas. Empleadas sabiamente,
enriquecen las recetas y potencian los sabores. Las picantes son irritantes
para la mucosa gástrica, por lo que han de emplearse poco. El perejil es una de
las más usadas y aporta vitamina C y minerales. Otra ventaja de las especias:
su larga vida.
13.
Huevo
Alimento popular como pocos. El huevo de gallina constituye uno de
los productos más comunes de la dieta humana. La clara está formada por
proteínas de alto valor biológico. La yema es rica en grasa saturada,
colesterol, lecitina y luteína. Ventajas: el precio asequible. Inconveniente:
las bacterias a las que están expuestos, lo que puede favorecer, si su
preparación no es cuidadosa, salmonelosis o diarrea. Así que la consigna es:
huevo bien hecho, bien cocido, bien frito.
¿Qué comer? Si no hay tiempo ni ganas de preparar un plato, ahí
está la lechuga redentora. Una ensalada y todo solucionado. Aporta pocas
calorías y por eso es utilizada en dietas para adelgazar. La fibra y los
minerales (en especial el potasio) le dan todavía más puntos saludables. Y en
verano, con el calor sofocante, una lechuga fresca siempre es bienvenida.
15.
Tomate
Este gordito de buenos colores no puede faltar en la nevera.
Atención los hombres: un estudio ha probado que comer tomates reduce el riesgo
de cáncer de próstata en un 35%. Los beneficios son incluso mayores cuando se
consume en forma de salsa de tomate al menos dos veces por semana. Con todo,
consumirlo crudo es imprescindible, ya que conserva todos sus nutrientes. Las
poblaciones con dietas ricas en verduras disminuyen el riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares.
Ahora que ya saben cuales son los top-alimentos que pueden mejorar su salud y la de su familia, no olvide incluirlos en su dieta alimenticia. Gracias por leer y hasta la próxima entrada!
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